
Una pausa para usted.
Una buena pausa no necesita una ocasión especial. Prepare la taza, muela los granos y deje el teléfono por un momento. El ritual empieza antes del primer sorbo.
Descubrir con los sentidos.
Huela el café recién molido. Observe el color y el calor de la taza. Vuelva a probarlo cuando se enfríe: algunos matices aparecen poco a poco.
Un placer para compartir.
Invite a alguien a un café. Prueben la misma mezcla con distintas preparaciones y compartan impresiones. Una costumbre cotidiana se convierte en un momento compartido.
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